En este momento estás viendo Fosfatidilserina: La gran aliada de nuestro cerebro

La fosfatidilserina es un fosfolípido presente en la estructura de las membranas celulares. Es la
sustancia soluble en grasa más importante en el cerebro de manera endógena (la produce
nuestro organismo por sí mismo).

Evidencias científicas han demostrado que es uno de los neuronutrientes más potentes del
cuerpo humano. Juega un papel importante en la mejora, prevención y reversión del deterioro
cognitivo en personas de todas las edades y en el desarrollo muscular en deportistas.

Los primeros suplementos nutricionales extraían la fosfatidilserina de los cerebros bovinos. La
preocupación por la encefalopatía espongiforme bovina propició que se buscaran nuevas
fuentes de esta sustancia.

Así pues, se descubrió que la fosfatidilserina presente en la soja era tan eficaz como la que se
encontraba en el cerebro de los bovinos.

¿Qué propiedades tiene la fosfatidilserina en nuestro organismo?

La fosfatidilserina forma parte de la membrana de la célula, favorece el mantenimiento de la
misma y estimula la neurogénesis (creación de nuevas células cerebrales). Además, le aporta
mayor flexibilidad y permeabilidad, lo que propicia el intercambio de nutrientes entre ellas y la
excreción de los productos de desecho.

Estas funciones las desarrolla en todas las células de nuestro organismo, pero tiene una mayor
incidencia, por su más elevada concentración, en las células nerviosas y cerebrales, en
particular, en las neuronas.

La fosfatidilserina es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica, lo que permite
metabolizar la glucosa cerebral más eficientemente. La glucosa es la energía necesaria para
que el cerebro funcione correctamente.

Esto se traduce en que se produce una mejora en la comunicación de las neuronas,
aumentando las sinapsis y el número de puntos receptores de información eléctrica y química
en las células cerebrales.

Además, repara las membranas de las células deterioradas por la edad y ayuda en la
eliminación de las células dañadas en conjunción con el sistema inmune.
La fosfatidilserina, asimismo, estimula la secreción de neurotransmisores como:

salud cerebral
➤ Acetilcolina, que tiene una especial relevancia en la conciencia, atención y
aprendizaje, la formación de recuerdos, el control motor y la actividad del sistema
nervioso autónomo;
➤ Dopamina, llamada coloquialmente “hormona del placer”, está además relacionada
con las funciones motrices y cognitivas, la toma de decisiones y los procesos
emocionales y afectivos;
➤ Serotonina, comúnmente conocida como “hormona de la felicidad”, entre sus
funciones destaca la del control del estado de ánimo y la regulación del sueño.

Pero también disminuye la secreción de otros neurotransmisores, como el cortisol. Más
conocida como la “hormona del estrés”, es liberada en periodos de estrés físico y mental.

Además, uno de los efectos del cortisol es que aumenta el catabolismo o descomposición del
tejido muscular tras entrenamientos estrictos.

Beneficios del consumo de fosfatidilserina

Evidencias científicas han demostrado que la fosfatidilserina es una aliada en procesos
cognitivos y emocionales de primer orden.

✔ Aumenta la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje.
✔ Equilibra estados de ánimo alterados y aporta mayor claridad mental.
✔ Genera antioxidantes, que protegen a las células del estrés oxidativo.
✔ Disminuye el estrés.
✔ Alivia e incluso revierte signos del deterioro cognitivo producidos por enfermedades
degenerativas nerviosas, como la esclerosis múltiple, y la propia edad.
✔ Mejora los síntomas del Alzheimer.
✔ Mitiga las crisis convulsivas en epilepsia.
✔ Ayuda en la enfermedad de Parkinson.
✔ Reduce los síntomas depresivos.
✔ Contribuye al desarrollo muscular y suaviza y aplaca los dolores provocados por
entrenamientos exigentes y sobreestiramiento.

¿De dónde podemos obtener fosfatidilserina?

Podemos encontrar esta sustancia en la carne y, en mayor proporción en las vísceras. Aquí se
debe tener en cuenta la calidad de estos productos, pues los medicamentos y tóxicos
acumulados en su organismo, serán también ingeridos por quien los consuma.

También en algunos pescados como el bacalao, la sepia, el atún y las almejas.

Las principales fuentes vegetales son las habas de soja, que tienen una concentración mayor
de este fosfolípido, las alubias blancas, la cebada y el arroz integral, y en la col y la zanahoria
en menor proporción.

fosfatidilserina proveniente de soja

No obstante, estos alimentos aportan una cantidad muy pequeña de esta sustancia a nuestro
organismo. Es por ello que la ingesta de suplementos puede resultar muy beneficiosa para
compensar los niveles bajos de este componente.

La cantidad diaria recomendada es de 300 mg durante un mes y posteriormente tomar una
dosis de mantenimiento de 100mg al día. Para casos especiales, consultar con un profesional
de la salud.

Contraindicaciones

Pese a ser prácticamente inocua, pueden darse en algunos casos molestias estomacales leves e
insomnio al comenzar a tomar suplementos de fosfatidilserina.

Sería aconsejable que las personas que consumen anticoagulantes y complementos de ajo,
gingko biloba y vitamina E consultaran con un profesional. Así como las personas con
problemas renales o hepáticos.Evitar por mujeres embarazadas y lactantes y niños.

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