Transición. Cómo dar el cambio…

El espacio dedicado en la reciente BioCultura BCN a la transición fue seguido por muchas personas y se convirtió en un foro hacia la relocalización de la economía. Para los que quieren saber más sobre este movimiento, reproducimos una parte del libro de Rob Hopkins y Ben Brangwyn que se ha convertido en el manual de las ciudades en transición de todo el planeta.

En respuesta a la conjunción de las presiones ejercidas por el Pico de Petróleo y el Cambio Climático, algunas comunidades pioneras en Inglaterra, Irlanda y otros lugares decidieron reducir su huella de carbono de manera integrada e inclusiva; perseguían incrementar así su capacidad de resistencia ante el cambio fundamental que acompañará al Pico del Petróleo.

Este documento propone una visión general de estas iniciativas de transición hacia un futuro de menor consumo de energía y de mayores niveles de resiliencia comunitaria. Este documento nos llega desde la Red de Transición: una organización asistencial constituida recientemente y basada en el trabajo pionero realizado en Kinsale, Totnes y otros lugares, precursores del modelo de Transición. Nuestro objetivo es inspirar, informar, apoyar y asociar comunidades a medida que vayan considerando o adoptando iniciativas de transición. Estamos construyendo un sistema de materiales, cursos de formación, eventos, herramientas, técnicas, recursos y una capacitación general de apoyo para ayudar a estas comunidades. Estamos al principio de un largo camino por recorrer; reconocemos que la tarea es enorme y le estamos entregando cuanto tenemos. Pero una subvención reciente de la Fundación Tudor ha dado solidez a nuestro trabajo.

¿POR QUÉ?
Los dos desafíos más duros a los que se enfrenta la humanidad en el comienzo de este siglo XXI son el Cambio Climático y el Pico del Petróleo. El primero está bien documentado y es muy visible en los medios de comunicación. El Pico del Petróleo, sin embargo, permanece por debajo del radar de la mayoría de la gente. Ahora bien, como anuncia la era de la disponibilidad continuamente decreciente de los combustibles fósiles, el Pico del Petróleo podría muy bien comprometer la estabilidad económica y social, algo esencial a tener en cuenta si queremos mitigar las amenazas planteadas por el Cambio Climático.
Las Iniciativas de Transición actualmente en desarrollo en Inglaterra y otros países representan la manera más prometedora de implicar a la gente y a las comunidades para acometer las acciones de largo alcance que son requeridas para mitigar los efectos del Pico del Petróleo y del Cambio Climático.
Por otra parte, los esfuerzos de relocalización han sido diseñados para que todos optemos por una vida más plena, más conectada socialmente y más equitativa.

MÁS SOBRE EL CÉNIT DEL PETRÓLEO
Es posible que los medios de comunicación todavía no se hayan hecho eco del inicio del Pico del Petróleo. Pero no debemos por ello adormilarnos con un falso sentimiento de seguridad: hubo un tiempo en el que el Cambio Climático sufría de la misma carencia de exposición.
El Pico del Petróleo no significa que vayamos a “quedarnos sin petróleo”, pues nunca nos quedaremos sin petróleo. Siempre quedará petróleo en el subsuelo que será demasiado difícil de alcanzar o que requerirá demasiada energía para extraerlo. Estudiemos qué ocultan los economistas: independientemente de cuánto dinero se pueda ganar vendiendo petróleo, en cuanto extraer un barril de petróleo requiera tanta energía como la generada por otro barril de petróleo, la exploración, perforación y bombeo habrán llegado a su fin.
El Pico del Petróleo está marcando el fin del petróleo barato y abundante; uno de estos días habremos de reconocer que el petróleo deje de alimentar de manera constantemente creciente nuestras economías. Sólo así entenderemos que nuestro modo de vida industrial depende por completo del suministro siempre en aumento de petróleo barato.
Desde el comienzo de los años 1900, el petróleo abundante permitió a una sociedad industrializada basada en el carbón acelerar masivamente su “desarrollo”. Desde entonces, cada año ha existido más petróleo disponible (aparte de las dos crisis petrolíferas de los años 70 en Oriente Medio que provocaron una recesión generalizada); y, cada año, la sociedad ha incrementado su complejidad, su mecanización, su conectividad globalizada y sus niveles de consumo de energía.
Los problemas comenzaron cuando se hubo extraído la mitad del petróleo recuperable: se encarecieron los costes de extracción (en términos económicos y de energía), se desaceleró el flujo y disminuyó la calidad del crudo. Y hemos llegado a un estadio en el que, por primera vez en la historia, no somos capaces de aumentar la cantidad de petróleo que extraemos del suelo, de refinarlo y de colocarlo en el mercado. El volumen de petróleo disponible se estanca y, acto seguido, disminuye, lo que presenta consecuencias innegables para las sociedades industrializadas. Pero muy poca gente presta atención a este fenómeno y es fácil entender por qué.

EL DEPÓSITO…
Todos nosotros, quién más quién menos, nos hemos quedado alguna vez sin gasolina mientras conducimos, lo que puede confundirnos sutilmente sobre el agotamiento del petróleo. El modelo es sencillo. Nuestro coche va bien justo antes de consumir la última fracción de litro, cuando está vacío casi el 97% del depósito; es el único momento en que empezamos a sentir las consecuencias de “quedarnos sin gasolina”: el coche comienza a “tironear” y a vibrar haciéndonos saber que habríamos debido actuar con decisión antes de sufrir una parada súbita. Este símil nos lleva a confiar en que podemos ignorar el indicador de la gasolina hasta que sea ya demasiado tarde en el ciclo de agotamiento.
Sin embargo, la manera en que el agotamiento del petróleo afecta a la sociedad industrial es del todo opuesto: el punto clave no reside en el momento en que estamos cerca de quedarnos sin petróleo, sino cuando el “depósito” está ya medio lleno (o medio vacío). Y he aquí por qué:

SE ACABÓ…
La teoría sobre el Pico del Petróleo reconoce que no estamos cerca de quedarnos sin petróleo. Pero sí que estamos cerca de quedarnos sin el petróleo fácil de obtener y barato. Muy cerca. Esto significa que nos estamos acercando hacia el declive de la energía: un período extenso en el que, año tras año, dispondremos de cantidades decrecientes de petróleo para alimentar el estilo de vida de nuestro mundo industrializado.
Los conceptos e implicaciones clave de este hecho son los siguientes:
•De todos los combustibles fósiles, el petróleo es la única energía densa y fácil de transportar
•El volumen de petróleo siempre ascendente ha alimentado el crecimiento de las economías industriales
•Todos los elementos clave de las sociedades industriales (transporte, manufactura, producción de alimento, calefacción doméstica, construcción…) dependen del petróleo
•La comprensión del patrón de agotamiento de los campos petrolíferos es crucial. El índice de extracción responde a un patrón determinado, aplicable tanto a nivel individual, a una región petrolífera, a un país, como al planeta entero; patrón que indica que la primera mitad del petróleo es fácil de extraer y resulta ser de alta calidad. Sin embargo, una vez bombeada la primera extracción, las siguientes cada vez son más costosas, con resultados de peor calidad y con un mayor coste de energía. Todo ello permite prever que el flujo de petróleo al mercado, en constante aumento en los últimos 150 años, conocerá un estadio de pico. Después de esto, cada año habrá una disminución del flujo de petróleo así como un incremento del riesgo de interrupciones de suministro.
•Un grupo creciente de expertos en petróleo y geólogos independientes ha calculado que el pico se producirá entre 2006 y 2012 (se requieren unos pocos años de retrospectiva para confirmar el punto en que el petróleo alcanza el cénit).
•Los avances tecnológicos en la extracción y prospección tendrán un efecto mínimo en las tasas de agotamiento. Así, por ejemplo, cuando los EE.UU. (por debajo del paralelo 48) alcanzaron en 1972 un pico de producción de petróleo, el índice de agotamiento sobre las siguientes décadas fue alto a pesar de la ola significativa de innovaciones tecnológicas.

LAS PERSPECTIVAS
Es difícil conceder demasiada importancia en los países desarrollados a lo que esto supone para nuestras vidas. Para comprender el grado en que esto afectará al mundo industrializado resulta de interés el párrafo inicial de un resumen ejecutivo de un informe preparado en 2005 por una agencia de expertos en la gestión de riesgo y en el análisis del petróleo para el Gobierno de EE.UU.: “El pico de la producción mundial de petróleo coloca a los EE.UU. y al mundo frente a un problema de gestión de riesgos sin precedentes. Conforme nos vayamos acercando al pico, los precios del combustible líquido serán cada vez más volátiles, y, si no se hace lo posible para mitigarlo, los costes económicos, sociales y políticos no conocerán parangón. Las opciones viables para mitigar sus efectos existen tanto en el lado del suministro como en el de la demanda; pero, para tener un impacto sustancial, deberán ser adoptadas más de una década antes de que alcancemos el pico”.
Este informe sólo se publicó tras haber sido silenciado por la Administración estadounidense durante cerca de un año. Una rápida lectura de las implicaciones a largo plazo del informe da una clara indicación de por qué el gobierno de los EE.UU. tuvo tanto interés en ocultarlo al público.

PARA 2015
A pesar de la negación por los gobiernos, sus agencias y las compañías petrolíferas, de que se encontraban frente a un problema, tanto Chevron como Total admitieron que nos hallábamos en el final de la Era del petróleo barato.
Jeremy Gilbert, antiguo ingeniero jefe de BP, en mayo de 2007, dijo: “espero ver el pico quizá alrededor de 2015…y tasas de disminución de 4-8% por año”.
Varios senadores estadounidenses, principalmente el republicano Roscoe Bartlett, suscitaron la cuestión en la Cámara Alta. En Nueva Zelanda, Jeanette Fitzsimmons, vicepresidenta del Partido Verde, está llamando la atención sobre las amenazas del Pico del Petróleo. En 2006 Helen Clark, Primera Ministra de Nueva Zelanda, dijo: “el precio del petróleo es muy alto porque probablemente no estamos tan lejos del pico de producción; si es que no estamos ya en él.” En Australia, el Primer Ministro, Andrew McNamara, presidió el Grupo de Trabajo sobre Vulnerabilidad al Petróleo de Queensland (Queensland Oil Vulnerability Task Force); ha sido nombrado recientemente Ministro de Sostenibilidad, Cambio Climático e Innovación. En los párrafos iniciales del informe encargado por el gobierno sobre “Vulnerabilidad a los precios del petróleo de Queensland” habla sobre la importancia de la relocalización frente al agotamiento del petróleo.

SOLUCIONES LOCALES
Es incuestionable que las soluciones comunitarias dirigidas localmente se convertirán en algo esencial. Aquí es donde el gobierno deberá cumplir un papel preponderante asistiendo y animando a las redes locales a que participen con los suministros locales de alimento, combustible, agua y puestos de trabajo, con cosas que necesitamos comprar. Era una de mis primeras preocupaciones en la primera conferencia que pronuncié sobre este tema en febrero de 2005: que al replantearnos nuestro modo de vida recordaríamos no el último siglo sino alguno anterior. Y esto no es malo. Sin duda una de las respuestas más baratas y que pueden ser más efectivas es promover el consumo local, la producción local y la distribución local. Y existen iniciativas positivas que nos permitirán conocer mejor nuestras comunidades. Las redes locales –que preveo que crezcan– generarán sin duda beneficios humanos y comunitarios.

NO HAY SOLUCIONES TECNOLÓGICAS 
Pero aparte de unas pocas excepciones notables, los líderes estatales no avanzan con vistas a encarar estos problemas de forma significativa. Todavía no. Así, si los líderes políticos no van a arreglar el problema, ¿qué va a pasar?
La tecnología es frecuentemente designada como la panacea para los problemas del Pico del Petróleo y del Cambio Climático. Sin embargo, una revisión cuidadosa de la realidad de estas soluciones tecnológicas indica su inmadurez, sus consecuencias frecuentemente desastrosas para el entorno y su falta de conexión con el mundo real.
Provoca inquietud tener que esperar que sea la tecnología o los gobiernos quienes resuelvan el problema; esta es más bien una opción de alto riesgo según un consenso general. Nos corresponde a nosotros adoptar una posición de liderazgo en nuestras comunidades locales. Y, por eso mismo, tenemos que estar activos AHORA para mitigar los efectos del Pico del Petróleo. La buena noticia es que muchas de las soluciones y mitigaciones para el Cambio Climático son adecuadas para las amenazas del Pico del Petróleo –y viceversa–.

¿QUIÉN LO HARÁ?
Si vosotros no lo hacéis, ¿quién lo hará? No tiene importancia no ser titular de un doctorado en sostenibilidad, o años de experiencia en planificación de horticultura. Lo importante es que te importe dónde vives, que reconozcas la necesidad de actuar y que estés abierto a nuevas formas de comprometer a gente.
Si me exigieran esbozar una descripción de una persona que deseara iniciar este proceso, enumeraría las cualidades de esta persona como:
•Positiva
•Buen trato con la gente
•Tiene un conocimiento básico del lugar y de algunas personas clave de la población.
En puridad, ahí radica todo. Ante todo, estáis a punto de diseñar vuestra participación en el proceso desde el comienzo (ver Paso nº 1); por lo que vuestro papel en este momento es como el de un jardinero que prepara el terreno para el jardín, aunque no sabe si, años después, dará frutos o no.

TENEMOS ENERGÍA PARA HACERLO
Como se suele atribuir a Goethe, “todo lo que puedes hacer o soñar que puedes, comiénzalo. La osadía tiene genio, poder y magia en sí misma”. La experiencia de comenzar una Iniciativa de Transición muestra a las claras que eso es así. Mientras la idea de preparar vuestra población (ciudad, aldea, valle o isla) para la vida después del petróleo puede haceros vacilar por sus implicaciones, hay algo en la energía liberada por el proceso de la Iniciativa de Transición que la hace imparable.
Probablemente os sentiréis abrumados simplemente con imaginar todo el trabajo que os espera, pero tal vez la gente se os adelante y os ofrezca su colaboración. De hecho, muchos han comentado que la gente apropiada aparece en el momento en que se la necesita a lo largo del feliz camino hasta la consecución de los objetivos marcados. Hay algo en esta osadía –en saltar desde el “¿Por qué nadie hace nada?” al “¡Hagamos algo!”– que genera la energía necesaria para mantener el movimiento.
Muy frecuentemente, el desarrollo de iniciativas medioambientales es comparable a empujar un coche averiado cuesta arriba: un trabajo duro y poco gratificante. Ciudades en Transición es como empujarlo cuesta abajo: el coche va más rápido de lo que puedes controlar, acelerándose todo el tiempo. Una vez que le has dado el empujón desde la cima de la colina, él mismo desarrollará su propia fuerza. Esto no quiere decir que no sea trabajo duro a veces, pero casi siempre es un placer.

Rob Hopkins y Ben Brangwyn

Puedes bajártelo entero desde aquí

Ediciones EcoHabitar tiene una edición en papel completa y bien ilustrada

 

LOS PASOS A SEGUIR
ORGANIZANDO LA TRANSICIÓN

Estos 12 pasos han surgido de la observación de que lo que funcionó realmente en las iniciativas tempranas de transición, en particular en Totnes. De ninguna manera deben ser considerados como prescriptivos; cada proyecto los organiza de diferente forma, añade nuevos, descarta otros. Sin embargo, nos ofrecen lo que nosotros creemos que son los elementos clave en vuestro camino, y que esperamos que os ayuden durante el primer par de años de trabajo.
Nº 1. Organizad un grupo dirigente y planificad su dimisión desde el comienzo
Nº 2. Tomar y crear conciencia
Nº 3. Sentad las bases
Nº 4. Organizad un gran lanzamiento
Nº 5. Cread grupos de trabajo
Nº 6. Utilizad los Espacios Abiertos
Nº 7. Cread manifestaciones prácticas y visibles del proyecto
Nº 8. Facilitad la Gran Recapacitación
Nº 9. Tended un puente a las autoridades locales
Nº 10. Honrad a los mayores
Nº 11. Que vaya a donde quiera…
Nº 12. Cread un Plan de Descenso de Energía


La traducción ha corrido a cargo de Rob Mooser y Álvaro Monzón. La revisión es de Mari Cruz García.

Fuente: vidasana.org

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