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Soluciones Naturales

¿Nos afecta la aceleración del tiempo?

¿Nos afecta la aceleración del tiempo?
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ÁNGELES PARRA SEÑALA QUE LOS MEDIOS DE MASAS SON LOS VOCEROS DE LA
SOCIEDAD EXCEDENTARIA, CUYO PARADIGMA CONLLEVA LA ACELERACIÓN.

Como muy bien señala Jerry Mander, “el 70% de la información, noticias, películas, canciones, documentales, etc., que circula alrededor del mundo… está en manos de sólo siete compañías”. Y, como muy bien dice también este pensador, realmente la razón de ser de estas compañías y de todas las demás es “el crecimiento ilimitado y el apoderamiento de los recursos. Y, cuanto antes, mejor”. No es casualidad que los mismos inversores que poseen el accionariado de estas pocas empresas dispongan también de acciones en otras corporaciones de tecnología (la militar incluida), laboratorios farmacéuticos, comunicaciones, alimentación y distribución, financieras, etc.


Los medios de comunicación son el Pravda del sistema neocapitalista, que tiene sus dogmas y sus axiomas, sus formas de funcionar y sus reglas. Y entre todos estos métodos, procesos y valores, la celeridad es uno de los principales fines. Porque nadie aspira a poseer con los años, sino en el aquí y en el ahora. El proceso se retroalimenta. Los medios difunden y aceleran la carrera hacia ninguna parte y, al mismo tiempo, expanden una sociedad que requiere de más velocidad para perpetuarse. La paradoja es que la aceleración conlleva también la autodestrucción y no la perpetuación.
No creo que ningún grupo humano pueda vivir en este momento al margen de este proceso de vértigo hacia el colapso. Ni siquiera nómadas indígenas de la Amazonía y/o pastores itinerantes de los Himalayas, de las estepas mongolas o de los Andes. Ahora bien, es evidente que pueden ser diversos los niveles de integración en ese proceso de celeridad devastadora.
Quizá todos vamos a padecer el proceso de una u otra forma, pero no todos vamos a ser cómplices de la misma manera.

Desde The Ecologist hemos defendido siempre la relocalización, la unión familiar, la escala humana y la lentitud. De hecho, la revista aparece cada tres meses. ¿No es suficiente para decir lo que hay que decir?

«¿De qué sirve tener café molido a todas horas si no se puede disfrutar del  tiempo necesario para tomarlo en paz? En la foto, un molino de café antiguo, de cuando la gente tomaba el café y conversaba… no hace tanto tiempo»

Es evidente que la forma en que las grandes corporaciones quieren obtener el máximo de
beneficios, de la forma más rápida posible, es cada vez más violenta.. . Dicho de otra manera: estamos en guerra. Ahora bien, la manera de responder a esa agresividad veloz y compulsiva no está en las armas ni nada parecido. Sino golpeando donde al Sistema más le duele. Y lo que más le duele hoy es que nos mantengamos unidos, que no nos sumemos a su celeridad suicida y que vivamos de forma sencilla, armónica y sana, serena, tranquila. La verdadera revolución hoy radica en no sumarse a la estridencia colectiva y a su vértigo. Esto se manifiesta de mil formas distintas en el día a día…
Que las mujeres den a luz cuando tengan que hacerlo y no cuando lo digan los obstetras. Que los bebés tomen al pecho cuando se lo dicte su instinto y no el horario laboral. Que los frutos maduren en los árboles y las plantas y no en cámaras frigoríficas. Que nadie se disponga a hacer algo para lo cual no ha decidido dedicarle el verdadero tiempo necesario. ¿Para qué ir corriendo si no se sabe siquiera adónde se va?
Ángeles Parra es directora de BioCultura

Fuente: The Ecologist