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Soluciones Naturales

Los secretos de la comida basura

Los secretos de la comida basura
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“Los secretos de la comida basura” es un capítulo de la serie Maravillas Modernas en el que se muestran algunos de los secretos históricos y tecnológicos tras la fabricación de las golosinas, barras de chocolate, chupetas, helados, dulces…, esos bocados dulces o salados que nos acompañan en la cotidianidad y que si bien no nos aseguran el sustento, si nos producen momentos en los que se elevan los sentidos, sobre todo estimulando el del gusto. El consumo asiduo de este tipo de productos puede llevar a problemas de salud u obesidad.

Esos diseños llegan hasta nuestras cocinas, bolsos o escritorios por obra de una industria que tan sólo en Estados Unidos vende alrededor de 25.000 millones de dólares al año. La industria de la comida chatarra o basura crece sobre las bases de la alta productividad, en la cual la moderna maquinaría es un componente fundamental. La demanda no se sustrae de ese crecimiento dado que también lo estimula, calculándose, por ejemplo, que un norteamericano anualmente consume en promedio 12 kilos de estos aperitivos. Algunos ejemplos exitosos de ese aparejamiento entre productividad y demanda dentro de la manufactura de golosinas en Estados Unidos son industrias como Mars Incorporated, Utz Quality Foods Inc., Snyder’s of Hanover, Tootsie Roll industries Inc., FlowersFoods Croswely y Dreyer’s Grand Ice Cream, productoras de las marcas más reconocidas del país.

Eliana_Paola_Barragán

Milky_way
Milky Way lanzada al mercado en 1923

Mars la creadora de las placenteras barras de chocolate con caramelo como Snickers o Milky Way y, los pequeños chocolates cubiertos con dulce M&M’S, produciendo alrededor de 100.000 toneladas de comestibles y vendiendo más de 16.000 millones de dólares al año en todo el mundo. Hubo un largo camino hasta llegar a una industria de esas dimensiones, pues si bien el uso de las semillas del árbol del cacao remonta a las sociedades precolombinas de Centro América -Azteca y Maya- que cocinaban una bebida caliente denominada xocolatl, fue sólo hasta la Revolución Industrial que se pudo producir barras de chocolate en serie. De ese proceso surgieron empresas como la de Frank Mars, un vendedor de golosinas que inició su negocio en la cocina de su casa en Takoma (Washington), presentando en 1923 su famosa Milky Way chocolatina que, entre otros productos, lo llevaron a establecer su fábrica en Chicago en 1929. Aunque su producción comenzó con procedimientos manuales que incluían algunos equipos mecánicos, sólo hasta 1947 se dio el gran salto con la instalación del proceso continuo, una serie de maquinas secuenciadas que manipulan el producto desde la mezcla inicial hasta el empaquetamiento.

Así mismo, la empresa Utz Quality Food que comenzó en 1930 como una pequeña industria que pronto tuvo que ampliar su edificio (1936) y trabajar con un equipo automático que freía 150 kilos de patatas por hora, para pasar en años recientes a adquirir una freidora de cinco millones de dólares que produce 2.100 kilos de papas fritas por hora, preparando al año medio millón de kilos en 10 variedades de sabores. El aumento de la producción de estas compañías no solo es consecuencia de las innovaciones tecnológicas, también es el resultado del desarrollo de objetivos empresariales que han pretendido mantener el consumo. En ese sentido, la industria de la golosinas ha respondido a la demanda en demasía, ha sido recursiva, “ha demostrado su ingenio e imaginación” lanzando nuevos productos y nuevas versiones de antiguos, con sabores atrevidos o tradicionales, en presentaciones familiares o personales. De tal forma estos alimentos de ratos han entrado de lleno en la vida alimenticia de muchas personas, llevando por ejemplo a la “famosa crisis de obesidad” en Estados Unidos.

Helado

Helado

Aunque el recorrido a través de la historia de las marcas de golosinas más grandes de Estados Unidos produce cierto deseo de consumo de chocolatinas, papas fritas, donas, galletas, ponqués, chupetas, dulces, helados…, las imágenes detenidas donde aparece su contenido calórico no deja de recordar que son placeres culposos. Por ello y porque se señala que un alimento procesado carece de toda la riqueza nutricional de los alimentos naturales, los secretos de la comida basura invita también a una reflexión sobre el consumismo y los problemas de salud pública que acarrea.

Por Eliana Barragán.
Historiadora Universidad Nacional de Colombia, miembro del Comité editorial de Fuente: la Revista Historik.com
enfoque@revistahistorik.com