La otra cara de los perfumes

La cara menos “fashion” de los perfumes en Navidad

La Navidad es la época del año durante la que más perfumes se compran y se regalan. Pero sobre las idílicas imágenes de la publicidad de fragancias que inundan estos días la televisión, la Fundación Alborada quiere resaltar un hecho poco conocido pero relevante para nuestra salud: cada vez más, las fragancias son un cóctel de sustancias tóxicas que entran por las vías respiratorias y pueden dañar la salud de quienes las usan o la de aquellas personas que ya padecen alguna enfermedad de origen ambiental. Alborada, fundación creada para el desarrollo de la medicina ambiental en nuestro país,  quiere llamar la atención sobre la existencia de alternativas naturales a los “perfumes químicos”.

 

Como explica el “Documento de consenso” sobre SQM publicado hace un mes por el Ministerio de Sanidad, y que cita un estudio publicado en el American Journal Public Health de Estados Unidos, perfumes de uso común y productos habituales de salones de belleza y peluquería contenían doce compuestos químicos desencadenantes de Sensibilidad Química Múltiple (SQM).

Entre los tóxicos más inquietantes de uso habitual en perfumería destacan algunos almizcles sintéticos (sobre todo, los almizcles policíclicos galaxolide y los AHTN), y algunos ftalatos, especialmente el dietil ftalato (DEP). Ambos grupos de compuestos son potenciales alteradores del sistema endocrino, lo que se denomina disruptores endocrinos.

Sobre los ftalatos, diferentes estudios han concluido, además, su relación con atrofia testicular en ratas jóvenes y adultas, descenso notable de fertilidad y severos daños en el hígado de animales de laboratorio. Por su lado, los almizcles sintéticos, usados cada vez más en fragancias por su reducido coste, son sustancias químicas persistentes y bioacumulativas, y se ha observado que, una vez sobre la piel de animales de experimentación, pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer.

Además de estos químicos, derivados del benzeno, aldehídos, acetona, benzaldehído, acetato de benzilo, alcohol benzylico, alcanfor, etanol, acetato de etilo, limonene, linalol, cloruro de metileno, pinene, terpinen, terpinol o los temibles parabenes pueden rastrearse entre los componentes peligrosos de la mayoría de fragancias y demás productos aromatizados de cosmética.

La perfumería fue creada hace miles de años y siempre ha utilizado sustancias naturales, como aceites esenciales o espliego, en su producción. La industria cosmética en el último siglo ha ido sustituyendo componentes naturales por compuestos sintéticos mucho más baratos. Hoy en día, sin embargo, existe una amplia oferta de marcas de cosmética que empleen sustancias naturales en algunos de sus productos, que afirman que su cosmética es 100% natural y ostentan certificaciones ecológicas al respecto.

La cosmética natural y usada responsablemente es una exigencia unánime de las personas con problemas de salud ligados a la química. Según un estudio del año 2000 por investigadores del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (Intolerancia Ambiental Idiopática: Sensibilidad Química Múltiple y fenómenos asociados. Obiols, J.), los perfumes son compuestos químicos que más afectan a personas que padecen SQM (el 82,5% de la muestra lo afirmaba) y son los que más les provocan síntomas.

Por eso, son cada vez más comunes los “espacios limpios” creados por iniciativa de personas afectadas de SQM, fatiga crónica, fibromialgia y otras dolencias provocadas o agravadas por la exposición a sustancias químicas. La Fundación Alborada ha recopilado una lista con más de 500 lugares declarados libres de fragancias en distintos lugares del mundo. Es el caso de la sede de la propia Fundación, en Brunete (Madrid) o de la Escuela del Bienestar, que ha convertido sus aulas y oficinas en un espacio libre de fragancias. O del grupo de lectura y teatro leído de la Biblioteca María Moliner de Madrid, cuyos miembros han dejado de usar productos cosméticos, perfumes o suavizantes de la ropa en respeto a una persona con SQM, Sara Garrido.

La Red de Sensibilidad Química, con la que colabora la activista por los derechos de los enfermos de SQM, Eva Caballé, ha desarrollado una campaña de envío de postales navideñas en varios idiomas donde puede leerse “El verdadero Papá Noel no usa colonia, porque quiere a todos los niños. Incluso a los que tienen asma o alergias”.

Puedes ver el analisis químico de 36 colonias aqui.

Fuente: Fundación Alborada y Greepeace

 

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