La importancia de evitar el efecto nocebo

Muchos miembros de la medicina alopática son conscientes de la existencia del efecto placebo y muy pocos han considerado sus posibles implicaciones en la auto curación. Si los pensamientos positivos pueden curar enfermedades, piensa en lo que los pensamientos negativos pueden hacerle a tu vida.

El efecto placebo consiste en mejorar la salud mediante la sugestión positiva y el efecto nocebo consiste en llenar la mente de pensamientos negativos que pueden deteriorar la salud.

En medicina el efecto nocebo puede ser tan poderoso como el efecto placebo. Los terapeutas pueden enviar mensajes desesperanzadores a sus pacientes con sus palabras o gestos. Por ejemplo; si optas por creer un pronóstico negativo del médico sobre tu salud, es muy probable que no te quede mucho más tiempo en este planeta.

La mente sobre la medicina es un buen compendio de algunos de los casos médicos más interesantes, una de las secciones más conmovedoras fue la historia de un terapeuta de Nashville, Clifton Meador. Este terapeuta llevaba reflexionando sobre el poder potencial del efecto nocebo durante 30 años. En 1974, tuvo un paciente, Sam Londe, que padecía cáncer de esófago, esa enfermedad por aquel entonces se consideraba letal. Le trataron el cáncer y unas semanas después del diagnóstico, murió.

Pero la sorpresa llegó tras su muerte, cuando la autopsia encontró escasos signos de cáncer, no los suficientes para matarlo. Meador afirmó que Sam Londe murió con cáncer, pero no de cáncer.

Este caso obsesionó a Meador el cual se hacía muchas preguntas: ¿Murió acaso porque creía que iba a morir?, ¿Le robó la esperanza de alguna forma? Los problemáticos casos de efecto nocebo sugieren a las personas que pueden robarte la esperanza haciéndote creer que no puedes hacer nada para solucionar la enfermedad.

Los pensamientos positivos y negativos no solo tienen consecuencia en nuestra salud, sino también en los aspectos de nuestra vida. Henry Ford tenía razón al hablar del poder de la mente. Tus creencias actúan como los filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo y tu biología se adapta a esas creencias. Cuando reconozcamos de una vez por todas que nuestras creencias son así de poderosas, estaremos en posesión de la llave a la libertad.

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