Evitar las chucherias es saludable

Los principales ingredientes de las chucherías son: azúcar, grasas, colorantes, espesantes y aditivos; estas son las sustancias que ingiere un niño o un adulto cuando consume chucherías. Con estos datos y usando la lógica, nos daremos cuenta que es muy importante para la salud de los niños o mayores restringir o eliminar el consumo de estos productos.

Compartimos estos importantes artículos, los cuales  nos hablan de  estos productos.

¿Cuándo puede comer tu hijo chucherías?

¿Sabes cuántas calorías tienen cien gramos de gominolas?

Las golosinas deben consumirse con moderación y fijar una cantidad máxima a la semana

A los niños les vuelven locos y para los adultos son una tentación. Comer «chucherías» resulta siempre un placer si se hace con moderación, pero si se abusa de ellas pueden dar más de un problema sobre todo a los más pequeños, algo que no se cansan de repetir endocrinos y pediatras.

Nadie recomienda prohibirlas, pero sí limitar su consumo y ser estrictos en ello.Son productos hipercalóricos: solo cien gramos de gominolas aportan 360 calorías. «Las chucherías están hechas de azúcar en sus más diversas y curiosas presentaciones junto con otros ingredientes como gelatina, aromas, colorantes y aditivos acidulante, espesantes, gelificantes o potenciadores del sabor. Aportan lo que se llaman calorías vacías (energía que no tiene nutrientes) por lo que si el consumo es frecuente o excesivo hace que el organismo acumule estas calorías y no las gaste, favoreciendo la obesidad y las alteraciones del metabolismo de la glucosa», explica Susana Ares, pediatra y directora de infirmus.es, una nueva web de la salud y la enfermedad elaborada por un grupo de médicos y profesionales sanitarios.

Las chucherías pueden resultar muy peligrosas para los más pequeños. «Su textura gomosa se mastica con dificultad, lo que puede provocar atragantamientos que podrían desembocar en asfixia —dice la pediatra—. No recomendamos para bebés y niños menores de tres años chicles, caramelos duros y palomitas de maíz. Los frutos secos no se ofrecerán ni deben estar al alcance de los niños menores de cuatro años», como también aconseja la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap).

Valor pedagógico

Y que nadie se engañe, ninguna chuchería es buena. Incluso aquellas que se comercializan como productos «sin azúcar», ya que, según expone la doctora Ares, «contienen sustancias sustitutivas edulcorantes como el sorbitol y el xylitol, que tomadas en grandes cantidades pueden provocar dolores abdominales y diarreas, debido a su efecto laxante». En lugar de chucherías, la pediatra recomienda otras sugerencias que también pueden resultar atractivas como frutas escarchadas troceadas, almendras garrapiñadas, orejones, higos y pasas. Siempre vigilando y supervisando al niño cuando las ingiera.

Si los padres son estrictos, las chucherías pueden tener un valor pedagógico. Hay que establecer un máximo de golosinas a la semana y días sin chuches para que los niños comprendan que son excepciones (los domingos, un cumpleaños…).

Estos son los riesgos sobre la salud que conlleva abusar de las chucherías:

—Inapetencia: tomar entre horas y sin control chucherías provoca falta de apetito cuando llega la hora de la comida, ya que sus calorías sacian.

—Caries: las chucherías contienen azúcares simples que son fermentados por las bacterias de la placa dental y contribuyen a la formación de caries. Como norma, los dientes hay que lavarlos después de comer golosinas.

—Alergia: los aditivos dan color, sabor y aroma y contribuyen a potenciar su atractivo. Algunos pueden favorecer reacciones y erupciones en la piel (urticarias o brotes de dermatitis atópica) e incluso asma (colorantes azoicos).

—Obesidad: son productos hipercalóricos. Si la cantidad de azúcares ingerida sobrepasa los límites de almacenamiento, el exceso de glucosa en sangre se transforma en grasa en el tejido adiposo.

—Atragantamientos: que muchas veces son evitables. La comida es un acto que requiere su atención, evitando distracciones: se debe procurar que el niño no corra, ría, llore o hable con la comida en la boca. Los frutos secos no se ofrecerán ni estarán al alcance de menores de cuatro años.

Esto es lo que contienen las «chuches»

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria estas son las sustancias que contienen los productos que normalmente se consideran chucherías:
Golosinas y dulce: caramelos, gominolas, chicles… Predominan los azúcares, las grasas y aditivos.
Chocolates: bombones, huevos de pascua: Compuestos por cacao, azúcar, leche, manteca y grasas. Cuando a estas barritas de chocolate y galleta se asocian frutos secos y caramelo su contenido calórico se dispara.
Aperitivos: patatas fritas, cortezas, frutos secos… Tienen grasas y aceites con elevado valor calórico y exceso de sal.
Helados y batidos: leche y aditivos.
Bollos: hidratos de carbono y grasas, la mayoría de coco o de animales, que son grasas saturadas, es decir que empeoran el colesterol sanguíneo.
Fuente: ABC Salud

¡Cuidado con las “chucherías”!

Por: Amparo Lucas

Las chucherías son uno de los dulces que más gustan a los niños, aunque antes de dejar que los coman sin control los padres deberían saber que no son todo lo buenas que parecen. No sólo rompen los horarios de las comidas, sino que la mayoría son sólo amasijos de azúcar, colorantes, aditivos y potenciadores del sabor, que utilizan nutrientes para poder ser metabolizadas y que pueden suponer un riesgo para niños alérgicos y celiacos porque están mal etiquetadas.

 

Por eso, hay que ser sensatos y evitar que consuman “chuches” indiscriminadamente, ya que no es razonable que tomen diariamente algo que, por su naturaleza, debe ser ocasional y puntual.

Las chuches no son un premio:

Los padres juegan un papel fundamental , ya que son los que en muchas ocasiones les dan las chucherías de premio. Por ello, en lugar de ofrecerles en su cumpleaños una tarta de chucherías montada sobre tacos de porexpan , es mejor optar por las tartas caseras tradicionales o el chocolate. Y si se quiere hacerlas más divertidas se puede hacer una tarta de pastelitos pequeños, bombones o frutas de colores y dejar las chucherías para casos excepcionales.

 

Lo típico ante esta situación es que te digan “es que las chuches les gustan a todos”. Cierto, pero no deben ser un motivo de fiesta, aunque la efusión de los niños cuando aparecen lo puedan hacer parecer.
No consumir chuches no es un castigo:

A veces, con la mejor intención, nuestros hijos son agasajados con golosinas. Si fuera algo ocasional no habría mayor problema. Pero como a veces se juntan con demasiadas, es bueno que les enseñemos a administrárselas.

Se puede establecer un día de la semana para poder consumir alguna. Por ejemplo, sábado o domingo después de comer y nunca antes ni de aperitivo.

Lo más importante es no fomentar su consumo ni premiarles con chucherías. En caso de que se quejen enseñarles que abusar o tomarlas indiscriminadamente no es bueno para su salud.

Haz gominolas caseras:

Para que tus hijos puedan comer golosinas más saludables, puedes hacerlas tu en casa. Una de las formas más fáciles es con gelatina, un alimento mucho más saludable. Sólo necesitas seguir las instrucciones y ponerlas en moldes con formas divertidas y pasarlas al final por azúcar.
Si come muchas golosinas:

– Ofrécele galletas con un relleno que le guste. Si ya toma chucherías a diario, intercala las galletas día si día no.

-Déjale que te ayude en la cocina, que toque los alimentos, los pruebe:

-Ponle el frutero a mano. Si tiene aversión a la fruta, que la tome pelada y troceada con una salsa que le guste, por ejemplo manzana y plátano a taquitos con salsa de chocolate en una merienda. O un banana split con helado.

-Dale frutos secos sin cáscara.

-Enséñale a que cuando le regalen algún caramelo, chicle… se lo dosifique y te pida permiso para comérselo.

Fuente: padresnones.es

 

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